Reflexión
Comentaba con una compañera de estudios
que amablemente escribió en mi blog que en mi experiencia como educador puedo afirmar que gano terreno
con mis estudiantes cuando aplico dos principios básicos; el primero es tratar
de acercarme y conocer al estudiante personalmente, seguidamente trato evaluar
sus destrezas. Al conocer sus temores,
complejos, situaciones y/o circunstancias
que le obstaculizan el proceso de aprendizaje puedo asumir una estrategia para
ayudarle a superar sus obstáculos.
Acercarse al estudiante como persona
desarrolla empatía, no siempre es posible, pero es un esfuerzo que siento todo
educador debe hacer; en última instancia estamos formando seres humanos integrales
con intelecto, sentimientos y emociones.
Tengo la enorme ventaja de educar
adultos, desde un punto de vista
cognoscitivo puedo decir que tengo estudiantes desarrollados con un generoso
acervo de conocimientos de los cuales puedo echar mano en labor educativa. Enseñó específicamente una lengua extranjera
que inevitablemente está ligada aspectos sociales, económicos, históricos en
otras latitudes por lo que también echo mano de esos aspectos para enseñar la
lengua que considero un componente fundamental la cultura inglesa.
Poco a poco voy entretejiendo aspectos
aunado a un método en el que me gusta presentar el cómo y el porqué de ese
cómo. Muchas veces me refiero a la
experiencia previa de los estudiantes con aspectos intrínsecos de su lengua
nativa como por ejemplo la gramática, la fonética e historia. Ligo aspectos que en lingüística llamamos universales por qué se comparten con
todas las lenguas del mundo. De esta
manera explicó mis estudiantes que todas las lenguas poseen los mismos
elementos básicos como sustantivos,
verbos, y tiempos verbales.
Puedo aportar más ejemplos de carácter
práctico porque la disciplina que facilito me lo permite, es fácil para mí enseñar el uso de preposiciones
llevando a mi clase un paquete de galletas CON crema, la experiencia les
resultará placentera y el concepto quedará claramente impreso en su mente.
Ahora al ser el inglés una lengua que
exige conocimiento y destrezas acumulativas, frecuentemente me encuentro con
estudiantes rezagados que no poseen conocimientos previos sobre los cuales
puedan construir destrezas más complejas.
Si estoy ofreciendo los contenidos correspondientes a un curso de inglés para principiantes de nivel dos y descubro
que mis estudiantes no manejan los conocimientos básicos ni las destrezas del
nivel uno, me veo retado a escoger qué
aspectos claves son fundamentales de la lengua debo volver a cubrir y trato de
hacerlo. Si en última instancia me veo
limitado por diferentes factores entonces considero mi obligación guiar a esos
estudiantes a unidades de conocimiento y práctica que puedan desarrollar
extra-clase y les hago saber que puedo asistirles pero que en última instancia es
su responsabilidad construir esas destrezas faltantes.
Un último aspecto que me ha contribuido a
tener paz mental como educador es el hecho de saber que puedo estar satisfecho
al saber que hago mi mejor esfuerzo por educar y crecer. Hay un sin número de factores que están fuera
de nuestro alcance, entre muchos puedo
citar una idiosincrasia de mediocridad,
una filosofía del menor esfuerzo,
inmadurez, fatiga, malas experiencias del pasado, etc. Creo que no debemos dar tregua en nuestros esfuerzos
por motivar, presionar y persuadir a nuestros estudiantes para superar metas de
acuerdo a sus capacidades intelectuales,
creo en cambiar la milla extra hasta donde sea posible, pero también
creo que al enfrentarnos con la frustración
debemos hacer un esfuerzo por entender que no somos Dios o genios de
botella con cualidades mágicas.
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