viernes, 12 de junio de 2015

Reflexión


Comentaba con una compañera de estudios que amablemente escribió en mi blog que en mi experiencia  como educador puedo afirmar que gano terreno con mis estudiantes cuando aplico dos principios básicos; el primero es tratar de acercarme y conocer al estudiante personalmente, seguidamente trato evaluar sus destrezas.  Al conocer sus temores, complejos,  situaciones y/o circunstancias que le obstaculizan el proceso de aprendizaje puedo asumir una estrategia para ayudarle a superar sus obstáculos.

Acercarse al estudiante como persona desarrolla empatía, no siempre es posible, pero es un esfuerzo que siento todo educador debe hacer; en última instancia estamos formando seres humanos integrales con intelecto, sentimientos y emociones.

Tengo la enorme ventaja de educar adultos,  desde un punto de vista cognoscitivo puedo decir que tengo estudiantes desarrollados con un generoso acervo de conocimientos de los cuales puedo echar mano en labor educativa.  Enseñó específicamente una lengua extranjera que inevitablemente está ligada aspectos sociales, económicos, históricos en otras latitudes por lo que también echo mano de esos aspectos para enseñar la lengua que considero un componente fundamental la cultura inglesa.

Poco a poco voy entretejiendo aspectos aunado a un método en el que me gusta presentar el cómo y el porqué de ese cómo.  Muchas veces me refiero a la experiencia previa de los estudiantes con aspectos intrínsecos de su lengua nativa como por ejemplo la gramática, la fonética e historia.  Ligo aspectos que en lingüística  llamamos universales por qué se comparten con todas las lenguas del mundo.  De esta manera explicó mis estudiantes que todas las lenguas poseen los mismos elementos básicos como  sustantivos, verbos, y tiempos verbales.

Puedo aportar más ejemplos de carácter práctico porque la disciplina que facilito me lo permite,  es fácil para mí enseñar el uso de preposiciones llevando a mi clase un paquete de galletas CON crema, la experiencia les resultará placentera y el concepto quedará claramente impreso en su mente.

Ahora al ser el inglés una lengua que exige conocimiento y destrezas acumulativas, frecuentemente me encuentro con estudiantes rezagados que no poseen conocimientos previos sobre los cuales puedan construir destrezas más complejas.   Si estoy ofreciendo los contenidos correspondientes a un curso de inglés  para principiantes de nivel dos y descubro que mis estudiantes no manejan los conocimientos básicos ni las destrezas del nivel uno,  me veo retado a escoger qué aspectos claves son fundamentales de la lengua debo volver a cubrir y trato de hacerlo.   Si en última instancia me veo limitado por diferentes factores entonces considero mi obligación guiar a esos estudiantes a unidades de conocimiento y práctica que puedan desarrollar extra-clase y les hago saber que puedo asistirles pero que en última instancia es su responsabilidad construir esas destrezas faltantes.


Un último aspecto que me ha contribuido a tener paz mental como educador es el hecho de saber que puedo estar satisfecho al saber que hago mi mejor esfuerzo por educar y crecer.  Hay un sin número de factores que están fuera de nuestro alcance,  entre muchos puedo citar una idiosincrasia de mediocridad,  una filosofía del menor esfuerzo,  inmadurez,  fatiga,  malas experiencias del pasado, etc.  Creo que no debemos dar tregua en nuestros esfuerzos por motivar, presionar y persuadir a nuestros estudiantes para superar metas de acuerdo a sus capacidades intelectuales,  creo en cambiar la milla extra hasta donde sea posible, pero también creo que al enfrentarnos con la frustración  debemos hacer un esfuerzo por entender que no somos Dios o genios de botella con cualidades mágicas.

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