miércoles, 5 de agosto de 2015

Motivación Antes de Aprender



La motivación es probablemente el más fundamental de los elementos con los que un estudiante debe abrazarse en su proceso educativo.   Antes que cualquier proceso están las razones por las que un estudiante está en clase ya sea de forma presencial  o frente a una pantalla.  Es mucho lo que la generación de los Baby Boomers conoció respecto a métodos conductistas en los que se  gratificaba castigaba la producción de los estudiantes, esa aproximación poco a poco va quedando en el pasado para dar paso a nuevas perspectivas que ya llevan adelantada la revolución educativa del siglo XXI.

Hoy en día y encarando los retos en materia de educación existe amplia teoría respecto cómo  motivar a los estudiantes para involucrarse de lleno en su propio proceso de aprendizaje.   Partiremos entonces desde el postulado constructivista en el que cada estudiante es responsable de forjar su propia educación.   El aprendizaje, por lo tanto es un proceso cognitivo subjetivo sujeto a la experiencia del individuo que puede incluir un universo de factores tanto externos (distancia geográfica, diferencias étnicas, sociales, culturales,  fatiga física,  estrés, etc.);  además de múltiples factores internos como los relacionados con actitudes, aptitudes, e inclusive inteligencia emocional.

Los estudiantes más exitosos en su proceso de aprendizaje son aquellos que se descubren protagonistas de su propio aprendizaje, que logran ejercitar su autonomía sus competencias y su relación subjetiva respecto a algún concepto o destreza a adquirir.   En última instancia la motivación de un estudiante se inclinará en dirección de lo que considere alcanzable y realizable.

Según dicen Bandura, Corno y Mandinach,  el enfoque moderno hacia el aprendizaje se inclina más hacia el desarrollo de habilidades que hacia la memoria,  es por eso que un educador diestro sabrá reconocer las luchas,  temores, frustraciones y demás factores que obstaculizan el proceso de aprendizaje en sus estudiantes con el propósito de ayudarles a aceptar su éxito y su fracaso mientras “manipulan y amasan” su propia construcción educativa.

Este artículo entonces tiene un enfoque orientado a ver con cómo  mantener a los estudiantes conectados, entusiastas  y expectantes con su proceso educativo.   Algunas recomendaciones prácticas tiene que ver con el agregar valor a los contenidos de un curso con la intención de conectar los intereses de los estudiantes con los contenidos educativos para crear un ambiente de fluidez.  Obviamente la fluidez se logrará si las metas se establecen con claridad, obtienen realimentación inmediata y continua además de ofrecer un balance entre sus destrezas y aquellas por adquirir con el objetivo de que ni se aburran ni se frustren a extremos de caer en un punto muerto.

Una de las fórmulas que ha demostrado ser muy efectiva tiene que ver con el fomento de la sinergia entre la motivación y el aprendizaje activo.   Se logra sinergia al crear un ambiente de comunidad en el seno de confluencia de los estudiantes.   No será difícil alimentar el sentido de comunidad dado que los estudiantes dado que los humanos somos seres sociales y los estudiantes universitarios en particular florecen en el seno de la vida comunitaria.  Una buena estrategia será vender a los estudiantes el concepto de que la clase es una comunidad de aprendizaje en la que se ejercitan destrezas y se fomenta la interacción intelectual.

Las tendencias educativas de este siglo siguen poniendo en relieve el valor de la educación centrada en el estudiante en la que profesor abandona su rol monolítico tradicional para convertirse en un facilitador-catalizador que propiciará el aprendizaje colaborativo,  que guiará a los estudiantes a alcanzar un nivel óptimo de desafío con respecto su  propio desarrollo cognitivo en el que el estudiante también tendrá el poder de evaluarse a si mismo. Este proceso evaluativo ofrece al estudiante la oportunidad de ensayar, practicar, consultar recursos y obtener realimentación conforme  refina sus  ejecuciones.

Otra de las grandes labores a asumir en la construcción de la motivación tendrá que ver con destrezas que van más allá del desarrollo cognitivo.  Es imperativo que el educador anime en sus estudiantes estudiantes el espíritu de equipo con capacidades individuales de síntesis, paráfrasis, imaginación, creación, creación de analogías, tomar notas, etc.  Estas herramientas o recursos prácticos ayudarán al estudiante a organizar sus pensamientos de la misma manera que organiza sus archivos tengo una computadora. El desarrollo sistemático de esas herramientas contribuirán a que el estudiante se involucre más activa y fructnificativa para el estudiante.  e sigloenta lalorecen en el seno de la vida comunitaria, íferamente en la construcción de su educación.

El educador generalmente está sumido  en una tensión existente entre ideas, destrezas y contenidos didácticos y el método para hacer “aterrizar” o inculcar esos aspectos en el estudiante con el ideal de que el último los tome y los haga suyos.   Es imposible hablar de motivación si no se considera el factor holístico en el que tanto la emoción, la cognición y el cuerpo físico intervienen en el proceso de aprendizaje.  Un  educador efectivo sabrá  encontrar los canales de aproximación con los estudiantes para crear una empatía emocional que genere motivación hacia una educación más activa y significativa para el estudiante.




2 comentarios:

  1. Buenas noches Chuck, me parece excelente el artículo. Deja muy claro las actividades que se deben emprender para que el estudiante, a partir de la motivación, sea un aspecto clave para el logro de un aprendizaje significativo. Es necesario que la experiencia y conocimiento acumulado sea la base para establecer las interconexiones y producir nuevo conocimiento, a partir de la reflexión, del análisis. Pero para el logro de ello es prioritario la sinergia entre la motivación tanto intríseca como extríseca al sujeto aprendiente, y con ello considerar no solo los aspectos cognitivos, sino también el contenido emocional de quienes aprenden. Es necesario, tal y como lo apunto usted, promover la interacción intelectual, que lo podemos lograr a partir del fomento de las comunidades aprendientes.
    En este sentido los docentes tienen la responsabilidad y el compromiso de generar espacios que incentiven la participación activa de los sujetos aprendientes, ambientes de aprendizaje flexibles, de confianza, de interacción, que promuevan la autodirección y la autonomía en el logro de las metas propuestas.

    Saludos

    Emilce

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  2. Buenas Emilce,

    Es indiscutible que los estudiantes deban hacer el trabajo, en última instancia es su aprendizaje el que están trabajando y construyendo, he descubierto que es relativamente más fácil ser un facilitador en procesos de aprendizaje que ser la figura magistral que habla sin parar y termian exhausta. También es más gratificante ver ese brillo en los ojos de los estudiantes cuando descubren algo y cuando ese algo llega finalmente a tener sentido en su mente, ese tipo de aprendizaje se queda con ellos para el resto de sus vidas. Saludos cordiales compañera.

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